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Préstamos entre particulares

Los préstamos entre particulares presentan como una excelente alternativa a los créditos bancarios, siempre y cuando se realicen de forma adecuada. Es una buena opción delante de las pocas opciones de financiación ofrecidas por los bancos en la actualidad. Consiste en la prestación de dinero entre dos personas recurrir a la intermediación de ninguna entidad. Pero para conseguir que todo se realice lo más seguro y legalmente posible, hay que tomar una serie de consideraciones que encontrarás a continuación.

¿Cómo quedo protegido en un préstamo entre particulares?

No hay ninguna ley que regule los préstamos entre particulares, pero normalmente se realizan utilizando uno o varios pagarés (conocidos comúnmente como “letras”) y se afirman con un acuerdo verbal, nunca está de más documentar y registrar el préstamo. Para hacerlo lo más fácil consiste en acudir a un notario que oficialice el acuerdo o por lo menos en huna hoja, escribir las condiciones del crédito con la firma de dos o tres testigos que deben mostrar su identificación oficial, a este documento se le conoce como contrato privado.

En este contrato hay que especificar las partes implicadas, la cantidad prestada, las cuotas de devolución, el plazo de devolución, el interés (si hay), las cláusulas por impago y otros aspectos que se quieran regularizar.

¿Qué ventajas tienen los préstamos entre particulares?

Una de las ventajas que presentan los préstamos de este tipo son la rapidez y la flexibilidad que ofrecen al no tratarse de una entidad bancaria. De este modo si alguien se retrasa en un pago puede no haber penalización, aunque siempre se debe controlar que no se dé de forma repetitiva para evitar posibles impagos.

Favorablemente, los préstamos entre particulares no exigen las garantías desproporcionadas requeridas por las entidades financieras. Por esta razón no necesitas la cantidad de avales que te exigen ni la necesidad de contratar servicios adicionales.

Otra ventaja de dichos préstamos son los intereses mucho menores que los pedidos por los bancos ya que el poder de negociación en estos casos es superior, permitiendo llegar a acuerdos más beneficiosos.

Además no es necesario recurrir a alguna entidad bancaria, evitando cualquier trámite y gasto relacionado.